viernes, 1 de julio de 2016

Y SOMOS CORAZÓN...


Nos sorprende la vida una mañana
abriéndonos la puerta
de aquel camino viejo,
el mismo que una noche 
se encargó de vallar.
Y nuestros ojos vislumbran temerosos
la senda que nos llama,
las voces del pasado
que claman nuestro nombre
con cadencias de ayer.
Y olvidamos que entre sus recodos
perdimos nuestra túnica verde,
que las piedras hirieron nuestros pasos,
que los espinos rasgaron nuestra piel...
Nos adentramos entre la maleza
y somos corazón,
desnudo, sordo y ciego,
que avanza sin memoria ni cordura
en busca de aquel sueño
que nunca pudo ser.


Consolación González Rico


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